“Hacer las cosas bien es simple, lo difícil es asumir que sos parte de algo más grande”

¿A quién no le pasó tener ideas -¡muchas geniales!-, ponerse contento y después no saber cómo concretarlas? Las dejamos caer bajo la alfombra de las obligaciones cotidianas y seguimos con nuestra vida sin hacer lo que soñábamos. A Magdalena Romero, Ingeniera industrial, la conocí en el camino iniciático, entre retiros y rituales, y me llamó mucho la atención verla en acción porque es lo contrario a eso. Tiene una capacidad asombrosa de hallar los puntos fuertes de ella y de los demás, organizar y bajar a tierra las ideas. Como me parece súper mágico ese poder, la invité a charlar un poco para compartir con los lectores de Chamana Moderna algunos tips que nos ayuden a encontrar en qué nos estamos bloqueando. ¡Que sea de ayuda!

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¿Por qué te inclinaste por estudiar ingeniería, algo que a muchos desde el prejuicio nos suena bien complejo y nos parece que tiene mucha matemática?
Cuando terminé el secundario, hice un famoso test vocacional pero di con un señor muy especial. Me dio un libro y me dijo: “Elegí 50 carreras, a lo último ya no vas a saber qué elegir pero no importa”. Elegí hasta Obstetricia, que no me interesaba, pero elegí 50. Después, a través de una serie de ejercicios él te hacía ir tachando carreras y así descubrí las ingenierías, porque él me decía “no mirés las materias, mirá la salida laboral”. Yo cuando era chica leía un libro que se llamaba Amy, el niño de las estrellas, siempre tuve una conexión con el Universo, quería ser astronauta. Puse Astronomía y me parecía muy difícil, pero había leído que en los viajes al espacio había muchos ingenieros. Así descubrí la Ingeniería industrial, que me gustó porque incluye muchas cosas, como el relacionamiento con la gente, se trata de gestionar procesos. Yo nunca fui un genio en matemática, de hecho aprobaba justo, pero siempre fui buena en lo que tiene que ver con trabajo en equipo, resolver problemas. ¡Ingeniería no es matemática como piensa mucha gente!

Sé que dabas clases de matemáticas en la cárcel y hacías que los hombres privados de libertad le sacaran provecho a esa experiencia, ¿cómo fue esa etapa?
Me enteré de un proyecto en la cárcel y cuando algo me llama la atención me meto. Contacté a la persona indicada, el mismo día que fui y me ofrecieron la materia. La primera clase fui con el típico programa de álgebra y era imposible. Había mucha diferencia de niveles, un grupo súper heterogéneo, entonces estando ahí me pregunté: “¿Qué quiero que se lleven de acá?” y me contextualicé: “Estoy en una cárcel, mi objetivo es que focalicen la energía en algo que los saque un poco de su realidad”, porque muchos se anotaban incluso para no estar en su celda, así que me propuse que sea un rato divertido y que les quede algo. Hice por ejemplo un juego de producción de aviones con papeles y al anotar los resultados usábamos matrices, las tablas, y a partir de ahí empezamos a ver por qué las matrices. Me sirvió muchísimo porque me di cuenta de que muchas de las cosas que aprendés en la facultad a veces no sabés para qué las aprendés.

Vos das talleres para crear valor en empresas y emprendimientos, veo que en ese caso creaste valor a la materia para poder hacerla exitosa dentro de ese contexto, es algo que aplicás en todos los ámbitos…
Claro, ahí empecé a percibir o a buscar, sin saber lo que estaba buscando. Se me despertaban cosas, decía “si esto no funciona hay que probar otra cosa, no seguir insistiendo de la misma forma, porque no va”. Cuando algo no va por algún lado trato de buscar otra manera, no digo crear porque para mí ya está todo inventado, pero sí buscarle otra función a algo que ya está creado.

¿Qué es valor?
Hay tantas definiciones como personas, lo que es claro es que el valor es algo que se tiene que percibir, tiene que dar una solución a algo que vos percibís como malo.

¿Por qué creés que la mayoría intentamos muchas veces que funcionen las cosas haciendo siempre lo mismo en vez de probar nuevas formas?
Una de las primeras cosas que observo desde mi experiencia y haber leído a otros autores es que uno de los bloqueos al crear valor que le aparece a una persona es creer que la realidad es compleja. Cuando algo no te sale siempre la psiquis intenta ir a lo mismo, es como ese famoso lugar de confort. Cuando uno se maneja dentro de ese cuadrante las soluciones van dando vuelta sobre lo mismo y entrás en un estado de frustración. Decís “si esto no sale, es complejo”, lo asumís como parte de la realidad y es un círculo vicioso, porque asumís algo que no es real. Es decir, ¡si vos lo asumís como real, es real! Y creás desde ese conflicto, desde creer que esa es la realidad. Cuando asumís que la realidad es un conflicto todo lo que se crea viene desde ahí y volvés a las mismas soluciones. Te frustrás porque no sale algo o el que es pionero y dice “lo voy a intentar” busca soluciones complejas. Dice, por ejemplo: “Tengo que leer veinte libros, hacer cuarenta cursos de no sé qué, hablar con un montón de personas”, es decir, estar preparado para crear una solución acorde a esa realidad tan compleja. La experiencia me demuestra que cuando uno busca una solución compleja lleva tiempo, energía, desgaste, y si la llegás a cumplir o armar, cuando la tenés que implementar es un lío, porque es tan compleja que cuando querés bajar línea o implicar a alguien que no estuvo en el proceso de creación de esa solución, no entiende. Llegamos a que no hay solución o no se puede. Te cansás en el proceso. El otro bloqueo es, cuando lo intentás, no dar tiempo, no aguantar el proceso.

¿Creés que la actualidad alimenta eso? Por ejemplo, la gente cuando se enferma quiere tomar una pastilla y listo, curarse, en vez de hacer reposo.
Sí, yo me perfeccioné en eso, soy Ingeniera de gestión por procesos y aprendí que los procesos son claves porque las cosas no son automáticas y la gente quiere cambios ya. Los cambios no son imposibles, no tenés que prepararte toda la vida para crear algo, pero sí hay una transformación que se tiene que producir: siempre hay que darle tiempo y espacio a las cosas. Como dice Adrián Paenza, los científicos muestran un informe con una hipótesis y un resultado pero todo el proceso no lo cuentan, a veces están años y años buscando una solución. El tercer bloqueo que más se repite es el no poder sostenerse en ese proceso. A veces las oportunidades aparecen y uno no está preparado para reconocerlas; estar preparado implica tener la atención suficiente para sostener el proceso y no caer en la frustración.

¿De qué manera proponés trascender esos bloqueos?
Nosotros [Nota de CHM: habla de Odra, su consultora] ofrecemos un cambio de enfoque. Que puedas entender que hay otra forma de ver las cosas, salir de esos bloqueos y empezar a tomar decisiones para crear valor, desde una metodología de cinco pasos. Pero es algo más allá de eso, a la gente que viene a los talleres se les sacude la cabeza, ven otra forma de crear realidad.

Los bloqueos que mencionás, al menos a mí me pasan no sólo en lo laboral sino en la vida cotidiana también, en diferentes áreas…
Sí, el enfoque es para crear valor y el tema de crearlo en emprendimientos y empresas es una excusa porque yo soy Ingeniera, es el ámbito en donde me manejo y si bien no soy convencional porque me metí en distintos lugares, me siento segura en la rama de la Ingeniería donde pude desarrollarme, pero se puede crear, percibir y sostener el valor en todos los ámbitos. A veces uno tiene ideas buenísimas, pero estamos en un contexto en donde hay una idea sobre cómo tienen que ser las cosas, entonces a veces te viene una idea que te parece genial y cuando la bajás a este contexto no es tan fantástica. Sin embargo, cuando vos encontrás otra manera de hacer las cosas y gestionarlas se abre la forma de plasmarlas y ejecutarlas. Hay un proceso entre La idea y El proyecto. El proyecto es un hito que arranca y tiene que tener un fin donde ya esté plasmado y tangible. La idea es más sutil, está en un nivel más elevado y tiene que pasar por un proceso hasta que baje a lo tangible.

Sos una Ingeniera no convencional porque me metiste en diferentes lugares, ¿como cuáles?
Existe una enseñanza iniciática que vengo recorriendo hace ya un año y medio, y llegué porque estoy en la búsqueda; lo que me impactó fue que le ponían palabras a muchas cosas que yo percibía y mostraban los procesos, cómo funcionan las cosas. Por qué la psiquis repite lo mismo o en qué cuatro cuadrantes se mueve. Me retroalimenté mucho con eso y en el lenguaje para entender cómo decírselo a la gente; creo que mi aporte es contar lo que descubrí desde un código que les va a llamar la atención porque por ahí tienen la urgencia de hacer funcionar su negocio.

Dos cosas me llamaron la atención del contenido de los talleres que das es que ves la empresa como un sistema vivo y que hablás de la sincronicidad en la empresa.
Sí, lo primero que vamos a ver es que la empresa es un sistema vivo y como sistema vivo tiene partes, actividades que están interrelacionadas. Dentro de una empresa o emprendimiento hay una cadena de valor que siempre se repite: tenés que comprar insumos, producir, vender, distribuir y comercializar. Cuando sos emprendedor vos mismo hacés todo pero las actividades son las mismas, lo que cambia es que en una empresa hay áreas (el área de compras, el área comercial, etc.) y en un emprendimiento sos vos, que podés cumplir distintos roles que están todo el tiempo interrelacionándose ¡en una misma persona a veces! Esos eslabones del sistema se tienen que sincronizar con un objetivo claro. Y el objetivo no es vender, no es cobrar: es tener el producto deseado, crear el valor del sistema. Cuando mayor sincronicidad hay en el sistema, mayor capacidad de crear valor tiene ese sistema. Peor yo no quiero bajar línea dogmática ni que me crean. Todo lo que hablamos a nivel teórico en los talleres se pasa primero por el cuerpo y la gente misma lo concluye; una vez que viviste algo, lo incorporaste.

Ver a la empresa como organismo vivo hace crecer al empresario o emprendedor también entonces, ¡porque hay empresas en las que ni siquiera toman a la gente como organismo vivo!
Yo trabajé mucho en empresas privadas grandes y es increíble la desconexión que hay. Me han hecho suspender camiones con mercadería a un tipo que manejó toda la noche sin dormir, yo pensaba en el tipo, ¡yo!, pero nadie más, ni siquiera se dan cuenta; la empresa no sabés la cantidad de plata que pierde por eso y no lo registra. Se sorprenderían de entender que hacer las cosas bien es fácil… Hacer las cosas bien es simple, no fácil, perdón. Lo difícil es tomar el compromiso con el sistema, asumir que sos parte de algo más grande.

El próximo taller para Crear valor tendrá lugar los días 4 y 5 de marzo en la Ciudad de Buenos Aires. Más info haciendo clic aquí.

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