Espacio Sagrado

Mañana hay Luna llena, así que aprovecho la excusa para hablarles, queridos lectores, del Espacio Sagrado, ¡algo de lo que todo chamán o iniciado debe valerse para sus ritos! Se trata del círculo en donde realizamos magia, una circunferencia a la que vamos a invitar/invocar aliados: las fuerzas que queremos nos ayuden a potenciar nuestro trabajo.

Abrir Espacio Sagrado antes de hacer rituales es muy importante para asegurarnos de actuar en lugares donde sólo haya energías afines a las nuestras. Es algo que se debe abrir y cerrar con responsabilidad y munay (amor + deseo + poder), conscientes de que lo estamos haciendo con un fin importante, siempre para nuestra evolución y la de todos los seres. El tamaño no importa, puede ser un gran círculo en un bosque o uno pequeño en un rincón de nuestro departamento que destinemos para trabajar (así sea del tamaño de una hoja de papel), lo principal es intencionar su apertura desde el corazón, a través de la palabra (la vibración de la voz es importante) y si es posible con algún instrumento ancestral que atraiga a las fuerzas, por ejemplo un cuenco, una campanita, una caja o un palo de lluvia. El siguiente paso es presentarse ante la Pachamama, siempre comenzando por el Norte y, desde allí, completando el círculo en el sentido de las agujas del reloj.

Cada uno puede invocar a los aliados que prefiera, pero casi todos llamamos a los mismos amigos, que ya comprobamos siempre vienen a darnos una mano: las fuerzas de los puntos cardinales, la Madre Tierra y el Sol Padre, los Abuelitos, nuestro animal de poder… Y al invocarlos debemos saber qué estamos integrando.

Norte: Es donde comienza a abrirse el círculo y también donde comienza a cerrarse. Aquí se invoca al Abuelito Fuego, al Gran Espíritu, a los apus (guardianes de las montañas), ángeles y a todas las energías sutiles y divinas que, podríamos decir, asociamos al cielo.

Este: La fuerza del aire, la expansión, el brillo necesario para crear realidad evolutiva y lo masculino, lo conocido.

Sur: La Tierra, lo físico, con todos sus componentes y bioquímicos.

Oeste: La Abuelita Agua, lo femenino, lo desconocido y la magia.

Para abrir círculo, entonces, vamos a tocar el instrumento ancestral y a mí me gusta también que estén presentes los Abuelitos (para ello pongo en un cuenco agua, enciendo una vela y un sahumerio). Entonces, vamos a corazonar nuestra presentación, agregar el lugar físico en donde abrimos el círculo, invocar a las fuerzas y declarar abierto el espacio. Por ejemplo:

“Hola Pachamama, soy Cecilia, te reconozco, te invoco. Invoco a las fuerzas del Sol Padre, a las Fuerzas del Norte, del Sur, del Este y el Oeste y a mi apu guardián, a mi animal de poder y a las fuerzas sutiles y declaro abierto este círculo sagrado en la Ciudad de Buenos Aires, siendo 22 de marzo de 2016, para que todo lo que suceda en él sea afín a mi energía y las que invoco, para que sea un espacio de sanación y evolución, para mí y para todos los seres existentes”.

Por supuesto, esto es sólo una guía. Un iniciado no repite en forma automática sino que es consciente de cada uno de sus actos y eso es lo importante, estar presente al momento de abrir el círculo y disfrutar de la llegada de cada uno de estos aliados preciosos. Al terminar el ritual, no olvidar agradecer a las fuerzas presentes y declarar el círculo cerrado.

Va un dibujito para ayudar a integrarlo. ¡Munay!

circulo sagrado.jpg

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